Modelo educativo

El método pedagógico ideado por Don Bosco y que idenfica a la Congregación Salesiana es el Sistema Preventivo. Se opone al Sistema Represivo imperante en la Italia del siglo XIX y presente en las sociedades occidentales hasta bien entrado el siglo XX, y en el caso español hasta los años finales de la Dictadura Franquista. Todavía está presente en multitud de países y no solo de los llamados en desarrollo sino también en algunos de los considerados desarrollados. Se caracteriza por el castigo físico y el reconocimiento de la autoridad sin límite del superior, asociándose con el dicho popular  de "la letra con sangre entra".
Por contra el Sistema Preventivo concebido por Don Bosco, inspirándose en San Felipe Neri y San Francisco de Sales, pretende "prevenir" al joven de los peligros a los que puede estar sometido y orientarlo a dirigir su vida hacia un futuro mejor. No deja Don Bosco una metodología sistemática del Sistema Preventivo pero sí unas pautas que serán desarrolladas por los salesianos y que se irán adaptando a los diferentes contextos.
Las bases del Sistema Preventivo son la razón, la religión y el amor, y su objetivo "formar buenos cristianos y honrados ciudadanos" según palabras de Don Bosco. Es decir, se trata de un modelo de educación integral, con un papel central de la formación religiosa, dirigido a las capas más bajas y desfavorecidas de la sociedad.
La práctica educativa debe, pues, evitar castigos y prácticas represivas siempre que sea posible y para ello los educadores deben acompañar a los educandos el mayor tiempo y en circunstancias diversas (no solo en las aulas) para hacer difícil que incumplan las normas.
La llegada de los salesianos a España tiene lugar en 1881 y a partir de esa fecha se van abriendo colegios en diversas localidades, generalmente en las más urbanizadas e industrializadas.
Tras la Guerra Civil y la dura posguerra comienza en los años 50 una etapa de expansión económica, que se inicia levemente en 1953 con las primeras medidas liberalizadoras y que se consolida con el Plan de Estabilización de 1959. El Régimen Franquista inicia una serie de actuaciones sociales que van desde la construcción de viviendas, ante el éxodo rural que se produce o la reconstrucción de escuelas hasta la aparición de las primeras universidades laborales. Es en ese contexto de políticas sociales y educativas en el que se produce la gran expansión de la Comunidad Salesiana en España.
El Colegio del Naranco es el resultado de ese cambio en las políticas sociales y educativas de la Dictadura. Supone un avance notable en las condiciones educativas y de vida respecto al antiguo Hospico Provincial, pero no se sustrae por completo a aquel modelo represivo y autoritario que se impone desde las más altas esferas de la Dictadura. Un régimen totalitario impone un modelo de enseñanza represivo y autoritario; el Colegio del Naranco no fue la excepción, contando con un régimen disciplinario durísimo en los primeros momentos y que se irá relajando con el paso del tiempo, al igual que ocurría en las escuelas públicas y en la sociedad en su conjunto. Ahora bien, aquella presencia y cercanía de los educadores salesianos con los alumnos, que propugnaba Don Bosco, era una característica que se observaba en el Naranco.

Horario general del colegio.
El horario de lunes a viernes era, con pequeños cambios a lo largo de los años, el mismo para todos los cursos y se hacía seguir con rigidez. En el patio en algunos tiempos sonaba una sirena, pero después era un silbato el que llamaba a filas. En el interior del edificio, una campanilla o también un silbato servían para llamar la atención.
8,00. Hora de levantarse, asearse y hacer la cama. El salesiano responsable batía palmas, animaba a levantarse y a los remolones les deshacía la cama.
8,25. Se pasaba revista (higiene, zapatos, cama) y se bajaba al aula respectiva para la sesión de estudio. En los primeros años del colegio se oía misa a diario en la iglesia.
9,00. Desde el aula de estudio se subía al comedor y se desayunaba (leche con café o cacao, un bollo y mantequilla); a continuación se bajaba por el patio exterior al pórtico.
9,30. Se llamaba a filas y se subía a clase hasta las 11,30.
11,30. Se salía al recreo. Era la ocasión de conseguir material escolar en el almacén del primer piso, cambiándolo por el viejo.
14,00. Había unos 10 minutos de descanso y se hacían filas en el pórtico para subir al comedor. Silencio para rezar. Como en todos los rezos se terminaba con la fórmula “María, auxilio de los cristianos”, a lo que se respondía “ruega por nosotros”. Se podía hablar pero no vocear ni levantarse durante la comida. Los “sirvientes” (alumnos seleccionados) comían después. Se tomaban dos platos y postre (una pieza de fruta generalmente). En cada mesa comían seis alumnos, distribuidos por edades.
14,30. Se descendía al patio, saliendo por la portería.
15,15. Se formaba en filas en el pórtico y se iba a las aulas o talleres donde se impartían las dos clases de la tarde.
17,15. Se repartía la merienda (un bollo y dos onzas de chocolate) y comenzaba el recreo más largo. Los que pertenecían a algún equipo deportivo realizaban el entrenamiento.
18,15. Se formaba en filas en el pórtico y se subía al aula de estudio.
19,45. La mayoría acudía a las actividades extraescolares (música, pintura, teatro) y otros continuaban en el estudio. Un día a la semana todos se reunían en el salón de actos para la clase de canto: se preparaban las canciones para las celebraciones religiosas. En ocasiones y, sobre todo, en vísperas de las grandes fiestas salesianas se organizaban en el salón de actos algunas actividades como charlas, concursos, etc. Se salía a las 20,45.
21,00. Se subía en filas al comedor; se rezaba y se cenaba.
21,20. Se iba al patio o a la sala de juegos con futbolines, ping pong y juegos de mesa; había una pequeña tienda de chucherías que regentaba un coadjutor ayudado por algunos alumnos de confianza. Otra opción era la biblioteca con música orquestal de fondo. Y la televisión, en la sala de música del primer piso.
22,00. Se formaba en filas en el patio superior o en la entrada si hacía mal tiempo. Al principio las oraciones se hacían en la iglesia pero después tenían lugar en el patio o en el hall de entrada; el director (o el Inspector si estaba de visita) daba las “Buenas Noches”, una charla con ejemplos de la vida de Don Bosco u otro santo salesiano que era un referente en la educación moral, y al dormitorio. Había 15 minutos para limpiar los zapatos, lavar los dientes y meterse en la cama; se apagaban las luces y silencio.

El fin de semana el horario se relajaba, pero poco. El sábado por la mañana la novedad era que había duchas y cambio de ropa (hacia 1975 esto pasó al viernes). Se subía a los dormitorios y cada uno recibía en una mochila la ropa lavada y planchada (cada prenda tenía un número bordado correspondiente a cada alumno) e introducía en ella la ropa sucia. Se organizaban las colas para las duchas en los dormitorios. Un salesiano controlaba los turnos de 5 minutos en las seis duchas de cada planta y supervisaba que la higiene fuera correcta.
Se iba a la iglesia y tras el acto religioso, unos se iban de fin de semana y los demás tenían deportes, lectura, sala de juegos; por la tarde los mayores salían de paseo, los pequeños disponían de televisión, patio y sala de juegos.

El domingo se despertaba a las 8,30. Y se iba directamente a desayunar. Hacia los años 70, antes no, el director repartía "la asignación", diez pesetas, a cada alumno para comprar algunas golosinas. Después se oía misa, a la que asistían algunas personas del vecindario (quizá alguna chica...). La comida era un poco "especial" (realmente especial en las fiestas salesianas) y por la tarde a las 4, tras cepillarse los zapatos y pasar revista... paseo. Los mayores solos, pero de 6º o 7º para abajo con un salesiano hasta el Campo de San Francisco, que con un poco de suerte permitiría ir por grupos a echar un ojo a los escaparates o a la osa Petra en su jaula... O decir algo a una niña, quizá a un grupo, que ignoraría el piropo o replicaría con un despectivo "¡Hospiciano!" que devolvería a la dura realidad.
Y vuelta al colegio que a las 6,30 comenzaba la película de cine (El Zorro, Fumanchú...) que algunos llevaban toda la semana esperando y que durante dos horas los evadiría y les haría soñar.

Teatro, cine, deportes...

Siguiendo el espíritu de Don Bosco el teatro y el cine estaban muy presentes en la vida del colegio. Para cada una de las tres grandes fiestas del calendario salesiano, la Inmaculada, San Juan Bosco y María Auxiliadora, se preparaba al menos una obra de teatro, generalmente una comedia en dos o tres actos, en la que participaban los alumnos mayores del colegio y algunos de los salesianos. Los alumnos más jóvenes se iban fogueando con algún entremés u obra más corta. En ocasiones cada curso preparaba una obra que se representaba en los días previos a la festividad, por lo que había representaciones teatrales durante una semana.

Respecto al cine se contaba con un proyector Ossa de 35 mm. de magnífica calidad que permitía proyectar en formato panorámico. Todos los domingos había proyección hacia las seis y media de la tarde. Eran las películas que entonces se proyectaban en las sesiones infantiles de los cines comerciales, pasadas por la censura de la época, pero a las que el propio director D. Ezequiel les practicaba algunos cortes suplementarios en escenas consideradas poco apropiadas. En las fiestas de la Inmaculada, Don Bosco y María Auxiliadora las películas eran de mayor calidad.

Esta era una actividad abierta a la comunidad, pues se permitía que niños y adultos del vecindario asistieran a las sesiones desde la zona alta, "el gallinero".

El deporte formaba parte de la vida diaria, era el principal elemento de evasión. Se practicaba en todos los recreos, compartiendo las pistas y jugando simultáneamente varios partidos en el mismo campo. Había equipos de baloncesto, de voley y, sobre todo, de fútbol en varias categorías. Se competía contra los equipos de otros colegios y se participaba en los juegos escolares de atletismo en distintas modalidades; la de campo a través era la más practicada pero también velocidad, saltos y lanzamientos.

Con motivo de las fiestas se formaban equipos que incluían a alumnos de varios cursos y se celebraban campeonatos. Se nombraban capitanes que iban eligiendo alternativamente al resto de los componentes. Las disciplinas eran no solo deportivas (fútbol, baloncesto, voley, frontón, tiro de cuerda...) sino también dibujo o un concurso de preguntas sobre la vida de Don Bosco.



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